domingo, 30 de junio de 2013

Dichatinos weones (y bosnia...)

Nací el 66 y me engendraron en la primavera del 65, en Dichato, según pude sacarle como confesión a Alicia, mi madre y vecina (a mucha honra subrayo esto, eh). Me parieron en la Clínica Central, en pleno centro santiaguino. Pero a la primera navidad ya estaba instalado en Dichato, donde calculo que he pasado un sexto de mi vida (entre los veraneos, semanas santas, dieciochos y otras arrancadas locas). Me estoy haciendo una cabañita con harto miedo que otro tsunami la haga mierda (advertiré muy bien a mis nietos sobre esto, pero ellos todavía no nacen ni piensan en hacerlo). Cuento corto, conozco Dichato, a su gente. Bailé, me insolé, pololié, pichanguié, nadé y nado, pasé mi luna de miel... Hay médicos (uno de ellos es una eminencia en hepatología y hoy se encarga de mi hígado que no anda del todo bien), ingenieros, técnicos, gente muy culta que es de allí y votó por ella. Desde lejos, desde la comodidad de sus casas muy distantes de Dichato, quienes ni siquiera se han acercado a 500 kilómetros de este balneario que es una prueba tangible de la existencia de Dios, se atreven a hacer puré a sus habitantes. A todos. Porque hoy han votado masivamente por la candidata maceteada. Lo confieso. Mi sorpresa es grande igual que la de ellos. Pero no sería tan imbécil como para emprenderlas contra los habitantes dichatinos. Hace rato que son los reyes de la era 2.0, todos conectados y la mitad de ellos tiene mejores smartphones que el mío. Conexión hay. Derecho a votar también. Y votaron por la señora. Miles, mi amado tío y a quien con respeto veo como el presidente del consejo de ancianos de Dichato, es un derechista histórico. Representó al Partido Nacional en sus buenos tiempos. En verano nos agarramos por política y recuerdo haberle dicho: "Tío, su gobierno pierde el tiempo haciendo campaña del terror en contra de Bachelet, tienen muchos logros y cifras que mostrar pero están anclados en ella". Primero se enojó conmigo y luego, al otro día, me dijo que yo tenía algo de razón y que lo había comentado con dirigentes locales de la Alianza. Si la campaña del terror en el Plebiscito del 88 no sirvió, porqué iba a dar logros ahora, con la gente mucho más informada. ¿Huevones los dichatinos, como se los llama ahora en redes sociales? No sé si me estaré volviendo huevón yo, pero creo que los huevones son otros. Y no hueveen...

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